julio 06, 2007

Pudor

Estoy sentado en un banco con una tipa al lado, esperando el autobús. En sólo tres minutos hace tres cosas que yo soy incapaz de hacer si tengo a alguien a una distancia inferior a dos metros.

Primero saca el móvil y se pone a hablar con total naturalidad, sin importarle que yo esté escuchando la conversación. Comunica a la otra persona que va a llegar tarde a una cita, aunque parece que por el otro lado también van con retraso, le dicen que no hace falta que se apresure.

Luego saca de su bolso un sándwich y se pone a comerlo. Yo soy incapaz de comer en público -no en un restaurante o un bar, me refiero a espacios públicos- me da vergüenza, no sé por qué, a ella parece que no.

Por último, saca un estuche de maquillaje en miniatura y se retoca el decorado facial: pestañas, cejas, pómulos, labios... Yo no uso maquillaje, claro, pero si lo hiciera seguro que tampoco me atrevía a hacer esto, terminar de acicalarte en la calle, me parece que es como hacer una tarea íntima en público.

1 Comments:

At 12:13 p. m., Anonymous Anónimo said...

Bueno, a mi me parecen actos cotidianos que pueden llevarse a cabo con naturalidad en practicamente cualquier sitio

 

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